Productores

SOMOS TU ALIADO ORGÁNICO EN EL CAMPO

Ubicados en el departamento de Santander, nuestros productores son campesinos y campesinas que se destacan por poseer un gran espíritu de trabajo enmarcado en la hermandad y la solidaridad; cada día emprenden sus labores con la responsabilidad y el cuidado que la tierra merece, para garantizar la producción de alimentos sanos y de buen sabor. Nuestros productores son la parte fundamental sobre la que se cimenta la familia Orange Export, cada uno de ellos es ejemplo de resiliencia, dedicación y esmero.

AÑO TRAS AÑO SE HAN SUMADO NUEVOS PRODUCTORES

CONOCE LAS HISTORIAS DEL LIMÓN

2017 AÑO DE
LA IDEA

Don Jaime Rodríguez Villamizar, llegó a las tierras de Palogordo en el municipio de Girón, después de haber dedicado gran parte de su vida al montaje de molinos de trigo y administrar su propia empresa familiar, dedicada a la producción de harina del preciado grano.

Su afición al trabajo, lo tentador del campo y el impulso de su apreciado amigo don Abelardo Herrera, lo llevaron junto con su esposa Doña Mercedes Álvarez de Rodríguez, aunados en esfuerzo y dedicación, a adquirir pequeños lotes e iniciar con diversos cultivos; reconociendo la ayuda prestada por aguerridos trabajadores de la zona. 

Después de algunos años Don Jaime implementó la siembra de Lima Tahití en sus tierras, aprovechando las condiciones favorables de este fruto. Actualmente, se hacen esfuerzos para mantener, mejorar y aumentar la producción, recibiendo el asesoramiento técnico que brinda a los agricultores la empresa Orange Export.

Luego de ser desplazado por la violencia hace más de 25 años, Don Luis Alberto emprendió un camino como productor agrícola. Durante los primeros años se dedicó al cultivo de tomate, lulo, cebolla, papaya, e incluso se dedicó a la ganadería. Sin embargo, con el pasar de los años algunas situaciones difíciles por las cuales atravesaba el país, lo obligaron a tener que dedicarse al cultivo de cítricos. 

La situación para este tolimense se hacía cada vez más difícil, dado que, al principio sus ganancias solo le alcanzaban para sostener a su familia, puesto que, los intermediarios que le compraban sus productos ofrecían precios muy bajos. Motivado por todo ello, don Luis decidió cambiar la forma en la que cultivaba e implementó la agricultura orgánica. 

Hoy en día, este resiliente productor se encuentra muy satisfecho con sus cultivos de Lima Orgánica, su precio estable en la exportación y con el papel positivo que juega su finca en el cuidado del medio ambiente.

Doña Solangel Meza y su esposo Don Carlos Esparza, fueron empleados durante muchos años, trabajaban en la ciudad donde estaban cansados de la contaminación y el ruido, por lo que decidieron comprar una finca que les diera tranquilidad, en este lugar había cultivos de Lima Tahití, era para ellos un sitio perfecto para su descanso y conectar con la naturaleza; sin embargo, tiempo después vieron una oportunidad en el cultivo de lima y decidieron dedicarse únicamente a cuidar y cultivar este cítrico, con el fin de venderlo y tener algunas ganancias. En ese momento cuando iniciaron, la situación para ellos era difícil, pues no tenían experiencia agrícola y el precio de la lima convencional era muy bajo en el mercado.

Doña Solangel y Don Carlos, se consideran afortunados gracias a que un día recibieron la invitación a una reunión de Orange Export con productores de la zona, luego de escuchar sobre el proyecto, estos citricultores decidieron cambiar su producción agrícola convencional a metodologías orgánicas, lo cual consideran en la actualidad, fue una de las mejores decisiones que han tomado.

Para Don Juan Martínez, dueño de dos fincas, iniciar como productor vinculado de Orange Export fue dar un cambio extremo en la manera cómo cuidaba sus cultivos cítricos. Cuando él escuchó que podía ser productor orgánico y vincularse a la empresa Orange Export SAS, lo decidió inmediatamente.

Don Juan quien durante su vida ha estado ligado a la agricultura, vivió algunas situaciones difíciles cuando tuvo que erradicar gran parte de sus árboles adultos en la finca las Palmas, puesto que estos estaban muy afectados por el picudo de los cítricos; sin embargo, aún con las dificultades sigue creyendo en la agricultura orgánica, resembró sus tierras y espera pronto cosechar los nuevos frutos. 

Don Georgin Flórez es un economista al que siempre le ha gustado el campo, su sueño de joven era tener una finca en la que pudiera cultivar muchos productos orgánicos para venderlos en la región.

Durante algunos años intentó que todos los agricultores se unieran para trabajar en equipo, su empeño lo llevó a ser elegido presidente de la cadena citrícola en Santander, adscrita al ministerio de agricultura, donde propuso generar valor agregado a las frutas, produciéndolas orgánicamente; él ya venía con esta idea en la cabeza, pasaron alrededor de seis meses, cuando escuchó la propuesta de un “loco gringo” (que en realidad es holandés) sobre producir Lima Ácida Tahití Orgánica.

La propuesta le “cayó como anillo al dedo”. Le interesó tanto, que organizó e invitó a varios agricultores, a un lugar muy especial para nuestra organización, llamado “El Carajo” un 05 de enero del 2017, en donde inició este proyecto que hoy es, la familia Orange.

Él dice que “La única manera de llegar lejos es estar unidos”.

Durante toda su vida Doña María Cristina, se ha dedicado a la agricultura, en su finca ha cultivado desde tabaco, hasta yuca; ahora siembra Lima Tahití y naranja.  Ella es una mujer que ama la naturaleza tanto, como ama la vida.

Para esta productora de Lima Tahití la vida del campo es una de las mejores experiencias que una persona puede tener y aunque muchas veces se presenten situaciones difíciles, estas pueden ser vistas como una oportunidad para tomar decisiones positivas y desarrollar nuestras habilidades como seres humanos.

2018 AÑO DEL
APRENDIZAJE

Don Abelardo Herrera vivió en España por algunos años; sin embargo, el campo le hizo un llamado y regresó a su natal Colombia para continuar trabajando en la finca de su padre, quien es considerado un pionero en la siembra de Lima Tahití en Santander, que sin conocer mucho sobre el cultivo, se arriesgó a plantar este cítrico, desconociendo por completo que Santander tenía las condiciones climáticas adecuadas para la producción de esta fruta.

Ahora padre e hijo trabajan de la mano, la sabiduría del padre y la energía del hijo, son la combinación perfecta para que esta finca mantenga una producción constante y de alta calidad. Tanto ha sido su dedicación que logró obtener el certificado Demeter, reconocimiento que poseen solo los productores con técnicas de producción biodinámicas, sus cultivos generan frutas naturales, sanas y saludables, sin generar impactos negativos sobre la naturaleza y la vida de los ecosistemas.

Gracias a la experiencia como cultivador y a su incansable trabajo, Abelardo junior adquirió en el municipio de Galán El Imperio Herrera, su nueva finca, lugar en el que inició la siembra de Lima Ácida Tahití bajo las metodologías de la agricultura Demeter y con las que espera motivar a sus vecinos a migrar hacia la producción orgánica.

Don Euclides y su esposa Doña Luz Marina compraron hace algunos años la finca en la cual viven, allí cultivan la Lima Orgánica. 

Ellos trabajan todos los días con amor, dedicación y con la tranquilidad que para ellos significa vivir en el campo, para esta pareja de esposos vivir fuera de los ruidos de la ciudad y rodearse de la naturaleza es lo que más les gusta. Esta familia cultiva con dedicación y anhela que su producto refleje una buena imagen del campo colombiano.

La familia de Don Marcos es oriunda de Girón y desde principios del siglo XX han estado presentes en la Vereda Peñas, de allí nace su vocación por el trabajo en el campo, con cultivos y animales.  Al terminar su carrera de Administración de Empresas Agropecuarias, asumió la administración del cultivo de cítricos de un primo, Rafael Rey. 

En ese cultivo permaneció durante 5 años trabajando y aprendiendo sobre cítricos, a mediados del 2005 se retiró y volvió a la Hacienda Rey. Una vez adquirida la finca de sus antepasados, entusiasmado por su experiencia, inició con la siembra de Lima Tahití en el año 2013 junto con su padre Jorge. 

Luego de conocer la propuesta de Orange Export, sobre los beneficios de producir orgánico, en esta familia tomaron la decisión de emprender el camino hacia una producción más sana y amigable con el medio ambiente, este proceso trajo consigo un cambio mental y la adopción de nuevas prácticas que afianzó lazos familiares de  confianza, conciencia y hermandad, de los cuales hoy disfrutan.

Don Mauricio Torres es un productor muy dedicado a su finca. Él y su esposa comparten el amor por el campo y la agricultura limpia.

Este productor ha tenido que sortear grandes desafíos en su cultivo, puesto que estos han sido afectados fuertemente por el picudo (Compsus sp), teniendo que erradicar varios árboles de los más productivos de su finca; sin embargo, él y su familia siguen creyendo en la agricultura orgánica, hacen manejo agronómico de sus cultivos con productos biológicos, y hoy en día, ha aprendido a convivir con el picudo.

Actualmente, es conocido como el “productor de las pruebas”, pues en su finca se han realizado pruebas de melón, jengibre, batata y uva, todo bajo los parámetros de la agricultura orgánica. También don Mauricio, iniciará el proceso biodinámico para obtener el sello Demeter.

Inversiones Citrisan S.A.S. se crea cuando Benjamín Quintero propone a sus socios de la empresa CNT abrir un nuevo frente de trabajo en la producción de Lima Ácida Tahití en la región de Rionegro, Santander. 

En el año 2011 este equipo de trabajo decide iniciar labores en la siembra de árboles de mandarina y tangelo para el mercado nacional, mientras que en el año 2014 implementan la siembra de lotes de Lima Tahití con visión a la exportación; unos años más tarde en el 2018 con el apoyo de Orange Export, logran la certificación, dando paso a la exportación de su fruto, generando bienestar en la comunidad, a través del empleo y cuidado del medio ambiente.

Este productor nacido y criado en el campo, desde niño ha llevado en su corazón el amor por la agricultura, Luis Francisco ha trabajado distintos cultivos tales como: la maracuyá, el pepino, el tomate, el tabaco y el maíz. 

Gracias a la orientación de un amigo, hace ocho años inició la siembra de Lima Ácida Tahití, tres años después, gracias a ese mismo amigo, inició la conversión a orgánico de la mano de Orange Export, proceso que le dio un vuelco positivo a su vida, gracias al empleo de técnicas de producción más naturales y amigables con el medio ambiente, a través de las cuales ha logrado un mayor margen de rentabilidad a lo largo del año. 

2019 AÑO DEL
DESARROLLO

En la finca Villa Gladys vive Alexander Regueros junto con su esposa Claudia y sus 3 hijos, todo su sustento económico lo devengan de la Lima Ácida Tahití Orgánica.

Alexander creció junto a sus padres trabajando en el campo. Estudió diseño gráfico y se enfocó por muchos años en las artes, pero con la muerte de su madre a temprana edad, su inspiración se desvaneció y con los años se enamoró de los procesos vitales del suelo y la agricultura.

Villa Gladys es una pequeña finca que heredó Alexander y que hoy lleva el nombre de su madre. Esta finca es cultivada y cuidada con mucho amor y dedicación, intentando establecer un equilibrio natural a través del concepto de cultivo bosque; sus propietarios son personas humildes conscientes de que cada acción genera un impacto en el medio ambiente y que desean constantemente que más personas se unan a este proceso tan maravilloso como lo es la producción de alimentos orgánicos.

La granja Villa Sonia se adquirió en el año 2004, esta finca cuenta con un área aproximada de 13 hectáreas, las cuales están divididas en tres zonas. 

3 hectareas en galpones, 4 en potreros y 7 en rastrojo.

Él área de potrero se dedicó a la ganadería y la de rastrojo a la siembra de piña, lugar en el que posteriormente se sembró mango.

Como la ganadería era muy pequeña y poco rentable, Don Oscar tomó la decisión de sembrar limones, puesto que este producto es el que mejor se adapta a las condiciones climáticas. Actualmente hay sembrados unos 2000 árboles de mango y unos 1800 cítricos, de los cuales 400 corresponden a naranjos y 1800 corresponden a Limas Tahití.

Don Oscar se siente muy agradecido con la empresa Orange Export, encabezada por su gerente, el Señor Ray, quien le ha brindado su apoyo y colaboración. Este productor espera seguir trabajando de la mano en pro de su mutuo progreso.

Los primeros árboles que don Benito sembró, fueron en un terreno de su padre hace aproximadamente 25 años, estos cultivos, los conoció gracias a los Herrera, quienes fueron pioneros en la siembra de Limas Tahití en la zona. 

Inicialmente don Luis Benito sintió miedo de empezar por su cuenta el cultivo de la lima, pero motivado por su experiencia decidió emprender marcha y arriesgarse. Al inicio fue difícil la venta de su producto, puesto que no había tanta demanda, con el pasar del tiempo todo mejoró, situación que lo motivó con el apoyo de su esposa a expandir su cultivo.

Cuando conoció la iniciativa Orange Export,  don Luis Benito y su familia decidieron transformar sus cultivos de agricultura tradicional a orgánica. A él le pareció una iniciativa muy interesante y que los beneficiaba mucho, principalmente por la garantía en los precios fijos y por no tener la preocupación de no encontrarle mercado a su producto.

Don Jorge es un experimentado agricultor y ganadero que en su finca Miradores produjo y experimentó con el ciclo de levante de ganado y su comercialización; esta actividad produce ingresos a largo plazo, lo que implica que el sostenimiento del predio debe esperar, razón por la cual don Jorge se vio en la necesidad de replantear su actividad, luego de que gracias un lote de naranja que tenía, se dió cuenta que esta le generaba ingresos sin necesidad de mucho mantenimiento.

Un día recibió una invitación a una reunión con Corpoica, en la cual socializaron unos estudios de suelo e intensidad lumínica sobre Girón y Lebrija, que exponían el  potencial de estos municipios para la siembra de Lima Ácida Tahití. 

Esta información y la experiencia que tenía con sus naranjos lo motivó a emprender la siembra de una hectáreade Lima con el apoyo del Banco Agrario. Cuando sus nuevos árboles empezaron a producir, se dio cuenta que dejaban un buen rendimiento y su mantenimiento era relativamente sencillo, esto incentivó a seguir sembrando de forma tradicional. Un tiempo después se vincula al proyecto de Orange Export SAS. de quien recibe todo el apoyo para producir Lima Ácida Tahití Orgánica.   

Don Pedro es un agricultor de toda la vida, durante más de 40 años se dedicó a ser  productor de panela, pero debido a la crisis económica de este sector, decidió desde hace  15 años  implementar los primeros lotes de Lima Tahití en su finca San Pedro. Es tanto el amor y la gratitud que esta fruta le ha despertado, que hoy en día la mayor parte de sus proyectos y los de algunos de sus hijos están centrados en mejorar su producción orgánica, pronto Don Pedro va a cumplir sus 70 años de vida, y aún con más de 50 años de actividad agropecuaria, se despierta diariamente con la ilusión de salir al campo a cuidar de sus limas, en compañía de su familia.

Don Roberto toda su vida ha sido un agricultor gracias, a sus padres y al campo. Incursionó en la agricultura orgánica gracias a Ray quien le cambió “el chip” de cultivar de una agricultura convencional a una agricultura sana, benéfica para el consumidor y amigable con el medio ambiente; esto lo hace sentir que está colaborando con la humanidad y que no ha perdido la venida a esta tierra.

En su pequeño terreno sembró primero mandarina, pero una enfermedad llamada alternaria le bajó la producción, dejando de ser rentable, entonces, depositó su confianza en la Lima Ácida Tahití como alternativa de sostenimiento.

Don Gabriel y su familia adquirieron la finca El Mirador teniendo sembrados cultivos de Lima Tahití y otros cítricos. Esta familia no tomó las riendas de su finca sino hasta el año 2014, cuando decidieron ir vivir en este hermoso mirador, desde ese entonces, Don Gabriel con toda su experiencia y su hijo Fernando lleno de juventud y nuevas ideas se han  dispuesto trabajar y sacar adelante su finca. 

El proceso orgánico fue un antes y un después para esta familia y para estas tierras; aunque no es un lugar con abundancia de agua, en esta finca abunda el amor por cada producto. La Lima Ácida Tahití es el fuerte de la finca y gracias a la agricultura orgánica se mejoraron las condiciones económicas de la familia. 

Hombro a hombro don Gabriel y su hijo Fernando quieren posicionar El Mirador como una finca ejemplo para otras del sector, demostrando que la agricultura orgánica funciona y es rentable.

El cultivo de don Martin Bayona fue el primero de Lima Ácida Tahití que Orange Export conoció en Santander; sin embargo, don Martin tuvo muchas dudas sobre la agricultura orgánica y sus efectos en la producción y no continuó en el proyecto.

Años después se logró concretar un acercamiento con él, a través de la ayuda de Marcos Rey.  A don Martín se le propuso hacer una prueba con solo un lote, para que evaluará el manejo agronómico orgánico realizado con el acompañamiento del equipo técnico de Orange. Una vez finalizada esta prueba, quedó satisfecho con los resultados y se vinculó al proyecto con toda el área de su finca.

Don Martín y su administrador Jose Luis, han notado la reducción de los costos de aplicaciones en fumigaciones, pues realizan sus propios insumos en la finca, tanto que nos comenta  “ahora, las casas comerciales no los quieren”, refiriéndose al descontento de sus anteriores proveedores de  agroquímicos.

Don Fabio se ha dedicado a las labores de campo toda una vida, lleva aproximadamente 10 años a la producción de Lima Ácida Tahití. Su dedicación, esfuerzo y compromiso han hecho de él una persona conocedora y con gran experiencia en esta área.

Es arrendatario del predio el Llanito desde hace 4 años y de la mano del señor Raul Vesga, quien es el propietario, han hecho de estas tierras, unas de las más productivas de la región.

Creen fielmente en la cultura orgánica, por ello, desde hace dos años trabajan para que su finca mantenga una producción de alta calidad implementando todas las medidas para hacer de sus cultivos los mejores. Su constancia y buenas Prácticas los llevó a obtener el certificado GLOBAL GAP y orgánico con la empresa Orange Export.

Jhan Carlos ha dedicado la mayor parte de su vida a la agricultura, desde hace aproximadamente 8 años inició en la producción de la Lima Ácida Tahití. Gracias a su arduo trabajo, tiene gran conocimiento y experiencia en este campo, donde diariamente trata de sobresalir con responsabilidad y valentía.

Es arrendatario desde hace 3 años de la finca La Esmeralda, gracias a la confianza y la compañía de sus padres ha podido ejercer un buen trabajo que se ve reflejado en su producción. Desde el 2019, ha estado fielmente trabajando con Orange Export en la búsqueda constante de mejorar en calidad y productividad de sus cultivos.

Ivan es hijo de don Gabino Ramirez y doña Margarita. Su padre le cedió una sus dos fincas para que preservara el legado de su familia en el campo. Este productor ha logrado cultivar Lima Ácida Tahití Orgánica tipo exportación. 

Hoy se encuentra muy feliz gracias a que tiene independencia de las casas comerciales de agro-insumos, pues ahora él elabora sus propios preparados en la finca, tratando de mantener un equilibrio natural en el cultivo. 

Este productor se ha logrado establecerse en la finca El Mirador con su hermosa familia, en cada uno de los frutos que producen ve reflejado en trabajo en equipo y su amor por el campo.

Para don Armando Garcia emprender en la Hacienda La Esperanza la siembra Lima Tahití no fue tarea fácil, esto se debió a que en ese momento la inestabilidad de los precios en el mercado Nacional y la compra por parte de intermediarios de la zona, no garantizaba el sustento de su familia. 

Fue gracias a una de las tertulias matutinas que mantenía con don Marcos Rey un amigo de varios años y productor de lima, que se presentó la oportunidad de emprender un nuevo rumbo en su cultivo, en su charla don Marcos le explicó a don Armando como había sido su experiencia con el trabajo de ser productor orgánico, y el papel que juega nuestra organización como un aliado estratégico del campo en la comercialización de limas y los apoyos que brinda al productor en su transición a orgánico. Motivado por esta discusión tomó la decisión, contactó con Orange Export y empezó hacer parte de nuestra familia. Sus principales motivaciones fueron generar desde su trabajo un cambio positivo en la forma de cultivar y la producción de alimentos, hoy don Armando es uno de nuestros empresarios del campo. 

Don Armando da gracias a Orange Export y su grupo de trabajo por brindarle la oportunidad de pertenecer a esa familia de productores orgánicos. Este productor tiene plena confianza y seguridad que es posible seguir creciendo como amigos y como familia.

Dayan era contratista de Ecopetrol, pero debido a la crisis de este sector y al recorte de personal se vio seriamente afectado. Dayan se acogió a un plan de retiro, y con sus ahorros, tomó la decisión de adquirir una finca a la cual llamó La Esperanza, en la cual aun sin experiencia tomó la iniciativa de sembrar Lima Ácida Tahití. 

Narra que por cosas del destino, vio una publicación en el periódico la Vanguardia en la que se publicaba una noticia sobre nuestra empresa,  <<Orange Export SAS exporta su primer contenedor con Lima ácida Tahití orgánica>> e inmediatamente se puso en contacto y se vinculó al proyecto. Aunque inicialmente tuvo inconvenientes en el cultivo debido a sus suelos difíciles, Dayan ha aprendido a manejarlos y cada día mejora más su calidad de fruta.

Johan es hijo de don Martín Bayona y quien, a su corta edad, se le asignó la responsabilidad de administrar la finca El Chaquito. Este joven productor ha logrado hacer un buen trabajo en el poco tiempo que lleva desempeñándose como encargado, está convencido de que la agricultura orgánica es la forma de producción más eficiente. Tiene como ejemplo a seguir a su padre y su administrador José Luis Pertúz. 

Don Alirio Álvarez es un agricultor con muchos años de experiencia en el cultivo de cítricos, desciende de una familia netamente campesina de Lebrija con casi un siglo de trayectoria en la agricultura. 

Este productor con su familia se dedica al cultivo de la Lima Tahití desde hace ya 20 años aproximadamente, han aprendiendo año tras año a optimizar sus cultivos y mejorarlos continuamente. En éstos últimos han emprendido el camino hacia la agricultura orgánica.

La finca de Doña Raquel, Puente Betania, es conocida en la zona con el nombre de Guacharacales, nombre que le dio su padre por la cantidad de guacharacas que adornaban sus bosques. 

Esta finca es una herencia que tiene un gran valor sentimental para esta productora y sus hermanos puesto que es el legado de sus padres. En el año 1998 en sus tierras se inició la siembra de aguacate y Lima Tahití. Con el transcurso del tiempo se logró la transición del cultivo tradicional a cultivar orgánico gracias al acompañamiento de Orange Export. Esta familia se siente muy feliz con este cambio dado que, con él, cuidan con amor el regalo de sus padres. 

El amor por el campo une a la familia Nossa Quintero Ochoa, quienes se dedican a la producción de Lima Tahití desde hace aproximadamente 15 años, su economía se basa en los ingresos que produce su finca El Limonal, en paralelo con otra granja que se dedica a la crianza de gallinas criollas, nativas de Colombia. 

Esta familia produce y comercializa en paralelo Lima Tahití y huevos criollos; a su vez estiércol generado por estas aves de corral, es recogido, compostado adecuadamente y aplicado a los árboles de Lima Tahití, aportando una materia orgánica de gran calidad y contenido nutricional, obteniendo como resultado una de las frutas de mejor calidad de la zona.

Don Miguel Serrano, propietario de la finca el Cedrito, la adquirió por herencia en 1975 y desde entonces ha desarrollado cultivos como el cacao, la naranja, el aguacate y la guayaba, este último cultivo decidió reemplazarlo por Lima Ácida Tahití al no resultar rentable por todos los cuidados que necesita. 

Don Miguel tiene una pequeña ganadería semiestabulada de donde obtiene el sustrato para la lombricultura, renglón que viene desarrollando desde hace 20 años. Inicialmente vendía la lombrinaza a viveros de Bucaramanga, Floridablanca y Piedecuesta, pero ahora la utiliza en su totalidad en sus cultivos.

En el año 2019 logró certificar su Lima Tahití como orgánica apoyado por la empresa Orange Export. Este productor se encuentra muy satisfecho con los beneficios obtenidos como la asistencia técnica, el incremento de la producción, el mercado seguro y los buenos precios.

Nabor Rodriguez desde hace 15 años produce y cuida del cultivo de Lima Tahití. Su finca fue herencia de su padre Samuel Rodriguez quien fue un hombre dedicado al campo. Don Nabor anteriormente se dedicaba al cultivo de tabaco, pero decidió cambiar el tabaco por las limas producidas orgánicamente.

Para este productor y su familia todo empezó hace alrededor de 10 años cuando don Raúl Alvarado jefe del hogar, vio la oportunidad de invertir en un terreno en la vereda Barbosa, municipio de Girón; después nos menciona él, empezaron a llegar las oportunidades. Ve a Orange Export como una de ellas y aunque el camino no ha sido fácil, tampoco han sido imposibles.

Una de sus principales características como familia es siempre mostrarse abiertos a las asesorías de los profesionales, mientras que en su vida procura estar rodeado de gente positiva. Para este productor sus hijos Mary Daniela y David Santiago son el motor y el pilar más importante en su vida.

La vega del Copillo es una pequeña finca productora, donde la mano de obra proviene netamente de la unión familiar, en esta finca todos aportan, los hijos mayores y el papá se dedican al área de producción; las hijas y la esposa apoyan en el área administrativa de la finca.  

En sus frutas queda impregnado el amor familiar que con dedicación realizan en su proceso productivo. Justamente este concepto de finca familiar encaja en los principios de FairTrade, certificación de la cual gozan.

Villa Cecilia es una finca ejemplo para la región, estos productores son reconocidos por ser pioneros en producción de Lima Tahití, generar empleo y por realizar diferentes pruebas en sus cultivo, en pro de mantener y mejorar en calidad sus frutos sin descuidar el medio ambiente. 

Don Ciro Alfonso y su familia han demostrado que una extensión grande de cultivo también se puede producir de forma orgánica con principios biodinámicos, y que es posible mejorar los suelos reduciendo la huella de carbono y hacer un uso eficiente de agua, sin dejar de producir a escala comercial y de alta calidad.

Don Wilson Mejia es un productor que ha trabajado en el campo durante más de 20 años. En el año 2001 junto con su esposa decidieron sembrar Lima Ácida Tahití, sin tener conocimiento sobre los manejos que se deben dar al cultivo, en ese entonces su experiencia era básica y trataban sus cultivos con insumos convencionales.

En el año 2010 se animaron a hacer crecer sus cultivos, para ello sembraron otros árboles, con el fin de generar mayores ingresos, sin embargo, se enfrentaron a los precios inestables del limón en el mercado nacional, lo que poco contribuyó a mejorar sus condiciones familiares y las de sus tierras. Así continuaron trabajando en medio de las dificultades, hasta que el año 2019, se enteraron sobre los proyectos que realiza la empresa Orange Export, y sobre cómo esta organización maneja un comercio justo y orgánico. Condiciones que fueron propicias para que en este productor despertara el interés por hacer parte de esta asociación, al ver en ella una oportunidad de seguir creciendo, de lograr mayor estabilidad y desarrollar sus sueños.

Esta Familia tuvo que esperar hasta el año 2020 para lograr vincularse con la organización, gracias a su trabajo constante y como dicen ellos “el apoyo de Dios”. De su vinculación con la compañía sienten que se les paga lo justo. Están plenamente agradecidos de recibir constantes visitas, asesoría, y capacitaciones, instrucciones que les han permitido innovar y producir sus propios biopreparados, lo que ha repercutido en la reducción de sus costos de producción, de la misma manera, esta familia, ha logrado aumentar su volumen de producción y por ende sus  ingresos.

Arturo García y su esposa Lucila González llegaron al municipio de Lebrija muy jóvenes, de 27 y 22 años cada uno respectivamente, esta joven pareja estaba en busca de mejorar su calidad de vida. Recién casados iniciaron administrando y cosechando en una finca en la vereda El Puente, hoy en día “Hacienda La Esperanza”. Descubrieron en la piña una opción para progresar y salir adelante.

Con el pasar de los años, esta familia juntó todos sus ahorros con lo que adquirieron una finca cercana, la cual nombraron “Buenos Aires”, dónde se concentraron en sacar adelante a sus 6 hijos,  mediante el cultivo de la piña, lamentablemente se vieron seriamente afectados con la llegada de una incontenible plaga que los hizo perder la calidad y parte de sus cultivos. 

En 1994 gracias a la iniciativa por parte de uno de sus hijos, realizaron la primera siembra de Lima Tahití en uno de los lotes de la finca, algunos de sus amigos y vecinos compartían sus conocimientos sobre este cítrico en un intento de apoyarlo,  gracias a esto, la producción de su finca fue aumentando poco a poco. 

En esa época el precio y el mercado no era muy viable para mantener a su familia, no obstante, con ayuda de sus hijos lograron ubicarse en diferentes supermercados del país y de esta manera lograr un mayor equilibrio económico. Con el pasar de los años y  gracias a sus ganas de salir adelante y buscar lo mejor para su familia, don Arturo sigue aprendiendo y aplicando técnicas para mantener saludables sus cultivos, Este productor es ejemplo de resiliencia y un aliado valioso al que Orange Export brinda todo su respaldo.

2020 AÑO DEl
CAMBIO

Oscar Arturo Reyes y John Jairo Reyes Patiño son dos hermanos oriundos de la vereda Portugal, quienes pasaron su infancia rodeados por las enseñanzas de sus padres y abuelos paternos, familiares que los instruyeron en el trabajo en campo. Este par de hermanos cuando eran niños crecieron entre cultivos de guayaba y naranja,  alimentando los animales que criaban y ayudando en todo lo que podían, pues la finca era su sustento. 

Durante su adolescencia, sus padres se mudaron al municipio de Lebrija para que cada uno de ellos pudiera continuar sus estudios. Cuando se hicieron adultos estos hermanos emprendieron un camino distinto al campo, y aunque ambos llegaron a la ser policías de la nación, su anhelo por dedicarse a la agricultura persistía, John Jairo fue el primero en retirarse, tiempo después lo hizo su hermano, sus recuerdos de antaño y lo ahorros que tenían los motivaron a comprar un hermosa finca en la vereda Chocoa de Girón, en esta desarrollaron sus cultivos teniendo con valor agregado, sembrar orgánico; con el tiempo y gracias a lo buenos administradores que son, lograron juntar más recursos y hacerse dueños de la finca El Edén, en donde hoy en día viven con sus familias. 

Estos productores han logrado desarrollar diferentes unidades de negocio, adicionales a la Lima Ácida Tahití Orgánica, en sus tierras emprenden con lagos de pesca y siembra de nuevos cultivos para no arriesgar todo su capital en un solo negocio. Estos hermanos han logrado con su retorno al campo, revivir todo su aprendizaje, la experiencia y el amor, que desde niños les inculcaron sus abuelos y padres, y que ahora ellos trasmiten a sus hijos.

La finca Limonal era un predio “abandonado” de suelos pocos trabajados, pues tenían más de 20 años sin uso. El propietario de estas tierras, el señor don Eliseo Serrano, un empresario dedicado a otro tipo de negocios diferentes a la agricultura, le apostó al campo.  

Inicialmente tuvo un acercamiento con Orange para iniciar un proyecto de papaya Hawaiana Orgánica; ya teniendo el vivero de papayas listos; don Eliseo y su socio Victor Alfonso Figueroa más conocido en la zona como “conco” decidieron apostarle mejor a la Lima Ácida Tahití, pues “conco” tiene mucha experiencia en ese cultivo, fue así como este producto cambió papayas por limas.

Ahora conco y su familia le dan vida a este cultivo, sus hijos pueden recorrerla tranquilamente, y respirar aire totalmente puro, pues los cultivos de esta finca son libres de químicos, insumos que prefieren no mencionar. Don Eliseo por su parte, día a día está aprendiendo más del cultivo y enamorándose del campo.

Jose Luis trabajaba en Palogordo, sembrando tabaco, tomate, pepino, habichuela, y  otros cultivos; sin embargo un día un amigo cercano a él, le aconsejó que se fuera a vereda La Purnia a sembrar Lima Tahití, que era mejor, dado que en Palogordo no había mucho por hacer. Este productor siguió este consejo y hoy exporta su producto al mundo. 

Ahora dice que su futuro estaba destinado para vivir entre el cultivo de lima Tahití junto a su compadre Luis Benito. Este productor está feliz, debido a la estabilidad económica que le ofrece el producir Lima Orgánica para exportación,  protegiendo el medio ambiente, la salud de toda su familia y la del cliente final.

La finca La Esperanza es fruto del trabajo y el esfuerzo de la familia Figueroa Rueda, quienes se han dedicado desde siempre a la agricultura. 

Inicialmente llegaron a trabajar a la finca del Señor Abelardo Herrera quien para ese tiempo cultivaba piña; pasados unos años, a don Miguel esposo de Leidy le presentan a don Jaime Rodríguez, quien en ese momento estaba buscando un administrador, este le ofreció la oportunidad de asumir ese puesto; don Miguel aceptó la oferta y se trasladó hasta la finca Villa Europa.

Cuando este productor llegó a Villa Europa cultivaba tabaco, tomate, maíz, habichuela, pepino y maracuyá; pasados los años y por los malos precios de venta y las diferentes plagas que atacaban estos cultivos, decidió que lo más adecuado era sembrar cítricos en sociedad (Limón, Naranja, Mandarina). Este productor y su familia ha trabajado durante 29 años la citricultura, a través de la cual ha adquirido toda la experiencia necesaria para el manejo de estos árboles frutales. 

Durante los años que la familia Figueroa Rueda trabajaba para don Jaime Rodríguez en Villa Europa, anhelaban tener su propia finca, para poner en práctica todos los conocimientos adquiridos. Fue así como en el año 2020 su sueño se hizo realidad cuando compraron la que hoy es su finca. Aunque esta propiedad ya tenía plantaciones de lima Tahití, en familia emprendieron todos sus esfuerzos por mejorar sus cultivos y lograr la certificación orgánica con la empresa Orange Export.

En la actualidad don Miguel, su esposa e hija (quien es la titular del registro), trabajan fuertemente y alternan su tiempo para hacer de su finca y de Villa Europa las mejores del proyecto.

Evelio Serrano, ha sido agricultor desde los catorce años de edad, fue productor de piña, auyama y diversos cultivos propios de la región. Este productor trabajaba incansablemente por salir adelante, junto con sus hijos, Christian Eduardo y Manuel Fernando. Debido a la poca rentabilidad e innumerables circunstancias (plagas, intermediarios, bajos precios, costos en los insumos) en los cultivos, se vieron en la necesidad de cambiar las siembras, por lo que esta familia se tomó el tiempo de indagar y notaron en la Lima Ácida Tahití una opción diferente y con grandes probabilidades de cambiar su estilo de vida agrícola.

Durante algunos años esta familia vivió situaciones difíciles que les generaban un ambiente de malestar e incertidumbre, presentaban altibajos en sus cosechas y eran conscientes de que el ejercicio de sus prácticas convencionales generaban impacto negativo en sus tierras,  situación que querían parar. Gracias al señor Alexander Regueros y su señora, conocieron por primera vez el concepto de agricultura orgánica, y sobre el proyecto Orange Export, situación la cual marcaría una diferencia significativa en la ejecución de sus prácticas productivas, como familia han aprendido sobre la utilización óptima de los recursos naturales y el mejoramiento de los diversos factores que tienen a su disposición, por lo que esta finca ha logrado implementar prácticas agrícolas sostenibles y sanas, hoy nuestra empresa, trabaja de la mano con estos productores a quienes se les brinda asesoría y acompañamiento técnico en la producción y comercialización de su producto.  

Su empresa y cultivos funcionan como un equipo en el cual todos aportan el máximo de su potencial, en el fin de ofrecer el mejor producto al mundo. 

Hacienda Pedelbeva es producto de la unión familiar y de querer aportarle al cambio para la región, esta finca cuenta con 25 hectáreas ubicadas en las estribaciones de la serranía de los Yariguies en el bajo Betulia, cerca a la represa de Hidrosogamoso. 

Para la asociación Pedelveba comprar allí resultaba una lotería, pues, aunque los precios eran bajos, pocos se animaban a invertir en la zona, debido a la violencia que azotaba esa parte del país, en el cual se presentaron, desplazamientos debido al conflicto armado, el arrasamiento de campos, y la existencias de economías ilegales como la coca y el contrabando.

Con la construcción de la represa de Hidrosogamoso, se gestó un foco de desarrollo y empleo que inició una era de paz lenta pero segura, sin embargo el miedo y la incertidumbre por el pasado, hacían de la zona un lugar donde apenas florecía el progreso, a tal punto que algunos de sus residentes, llegaron a decir que éstas tierras eran malditas.

En el año 2015 gracias a un crédito, inició el sueño de construir Pedelveba, sus propietarios asumieron el riesgo con valentía y construyeron sus propias vías y acueductos, con el fin de preparar sus terrenos. Esta sociedad inició con la siembra de 13 hectáreas de cacao y 4 hectáreas de Lima Tahití, poco a poco, vieron la necesidad de expandirse, por lo que compraron más tierras alrededor, hasta formar lo que hoy conocemos, una hermosa y productiva hacienda. En sus terrenos se producen Limón Tahití, naranjas, mandarinas, mango Tommy, papaya, yuca, plátano, banano, coco y cacao de excelente calidad. En la región del bajo Betulia se  reconoce esta hacienda por la productividad de sus tierras, por ser un foco de empleo y un ejemplo de emprendimiento para sus habitantes.

El administrador de la hacienda es un habitante de la zona, quien en el pasado fue desplazado por la violencia, tras su regreso, se convirtió un líder comunal; acompañado por su esposa, hijos y nietos trabajan arduamente por cuidar, manejar y maneter la calidad de sus cultivos. Es por esto y más, que la hacienda Pedelbeva es sinónimo de esperanza, pues ella representa el resurgimiento de una comunidad que estaba sumida en la desesperanza y que ahora vuelve a creer y a producir en sus tierras.

La hacienda Pedelbeva es pionera en la región en la producción de cultivos orgánicos, y junto a Orange Export están convirtiendo al bajo Betulia en uno de los mayores productores de Lima Ácida Tahití Orgánica en la región.

2021 AÑO DEl
PROGRESO

Victor Pérez es un administrador de empresas con énfasis en mercadeo, graduado de la Pontifica Universidad Javeriana de Cali, este joven emprendedor llega a trabajar de la mano con su padre el señor Tulio Pérez y de su esposa Jisela Orozco propietarios de la hacienda La Piedad, con el anhelo de perpetrar el legado familiar, propiedad que poseen por más de 25 años. 

Victor procura honrar a su padre, quien, siendo oriundo del Valle del Cuaca, decide trasladarse hasta Santander para apostarle a un proyecto que lo apasiona, el campo. Resuelto por desarrollar su proyecto de vida, el joven Tulio empieza con unos galpones de pollos y cabezas de ganado, pero con el pasar de los años, decido vincularse con la siembra de la Lima Ácida Tahití orgánica, la cual para ese momento era una incertidumbre debido a la falta de experiencia en el sector y convirtiéndolo en uno de los pioneros en apostarle a este cítrico. 

La determinación y carácter que caracteriza a don Tulio y el apoyo de su esposa Jisela Orozco quien es contadora y la ayuda de su hijo Víctor Pérez han sido claves para potenciar su finca, esta familia de productores decide emprender y aprovechar sus contactos, para fortalecer la hacienda que los ha visto crecer como familia, productores y socios. 

En la actualidad poseen más de 7.500 árboles sembrados, se han consolidado como un foco de desarrollo para la región por su sostenibilidad y generación de empleos directos e indirectos, los cuales repercuten y benefician a más de 15 familias en el sector, impulsando así el desarrollo de la vereda Angulo del municipito de Girón.

Mario Álvarez oriundo del municipio de Lebrija se ha dedicado desde hace más de 20 años a trabajar con el cultivo de Lima Tahití, se considera a sí mismo uno de los pioneros en el manejo de este cítrico en el municipio. 

Vive en su finca Los Alpes desde hace 15 años, donde emplea solo técnicas de manejo orgánicas en la producción, las cuales él considera son cuidar de sus árboles y finca. Se fundamenta en su fe en Dios y el apoyo de su unión familiar, para ayudar a todos aquellos agricultores que buscan un equilibrio natural para el beneficio colectivo en la generación de alimentos saludables para el mundo.

 

El señor Humberto Diaz es un productor convencido que para lograr una buena salud, se necesita buscar alimentos limpios. él y su familia trabajan arduamente en la propagación de este mensaje, en busca de mejorar la calidad de vida de tantos como sea posible.

La salud de este productor se vio afectada hace algunos años, razón por la cual, decidió hacer cambios radicales en su dieta que le permitieron superar estos impases. A partir de esta experiencia buscó formarse más en el mundo de la agricultura orgánica y decidió producir él mismo fuentes más sanas de alimento para su familia, llegando así a cultivar hoy en día Lima Ácida Tahití Orgánica y hortalizas.

Actualmente, busca que su experiencia personal sirva como ejemplo y prueba, sobre lo importante que son nuestros alimentos y las fuentes de donde provienen. Le interesa generar un cambio en la conciencia hacia el consumo de la alimentación orgánica, la salud y el bienestar humano.

Oscar Álvarez es un agricultor nacido y criado en Lebrija. Al lado de su padre Rafael Álvarez desde muy niño ha cultivado mandarina lisa, maracuyá, piña, auyama, entre otros cultivos.

Cuando llegó el cultivo de Lima Ácida Tahití a Lebrija, su padre no tenía muchas esperanzas en el cultivo, sin embargo le apostó y decidió sembrar en sus tierras. Unos años después una vez grandes sus árboles y en producción, se vio seriamente afectado un ataque del ácaro blanco, que mermó y afectó su producción en un 80%; don Rafael como pudo intentó reactivar nuevamente su cultivo, y aunque lo logró, lamentablemente este no fue el único mal con el que tuvo que lidiar, pues también se enfrentó a la sobreproducción de limas, llegó se vender su canastilla de Lima Tahití a tan solo $2000 pesos (0,50 dolares – 2021), lo que resultaba en pérdidas totales. Cansado de esta situación don Rafael  insistió a su hijo Oscar en erradicar el cultivo, y seguir el ejemplo de otros productores de la zona, sin embargo don Oscar convenció a su padre de mantener la esperanza. 

Para esa época a Oscar se le presentó la oportunidad de estudiar en la Universidad una carrera agroindustrial, una vez en ese lugar, investigó cómo podría ayudar a su padre; aprendió, y le resaltaron la importancia de mantener el equilibrio nutricional y microbiológico del suelo, para un buen desarrollo y mejoramiento en el rendimiento productivo de cualquier cultivo. Desde ese momento empezó a implementar la agricultura orgánica, para recuperar los árboles de Lima, y demostrarle a su padre que aún se podía trabajar con ellos.

Oscar enfocó sus esfuerzos en unos cuantos árboles para que sirvieran de ejemplo a su padre, a la vez que enseñaba lo aprendido, dando como resultado, mejoras que decidieron implementar en todos los cultivos. 

En la actualidad don Rafael y Oscar Iván producen un producto de alta calidad, y tienen un excelente control fitosanitario de su finca, sus vecinos se sorprenden al comprobar que solo hacen falta  2 o 3 controles para controlar los ácaros al año, y que el porcentaje de fruto afectado por esta plaga es mínimo del 1% o inferior.  Lo más satisfactorio para esta familia es que se han reducido costos operativos, aumentando la calidad, productividad y rentabilidad del cultivo.

Ganadería Manzanares es una empresa cuya oficina principal está ubicada en la vereda Río Frío del municipio de Floridablanca, Santander. Durante muchos años ha realizado sus inversiones en el sector agropecuario en los Departamentos de Santander y el Cesar. 

El renglón productivo a nivel agrícola lo tiene enfocado en la producción de 80 hectáreas de café orgánico en los municipios de Aratoca y Zapatoca, Santander. Entre los años 2020 y 2021 esta empresa inició, el proceso de adecuación y siembra de Lima Ácida Tahití Orgánica en el municipio de Barichara, entre sus proyecciones, se plantean la posibilidad de ampliar sus cultivos a su  finca La Pradera del municipio de Galán, con el objetivo de generar desarrollo socio-económico en esa zona del departamento. 

A través de estos proyectos la ganadería manzanares  genera empleos directos por nómina a madres cabeza de familia, y brinda la oportunidad para que todo aquel enamorado por el sector agrícola desarrolle su proyecto de vida. 

El equipo de trabajo de la finca La Laguna lo constituye don Joel Villalta, Administrador de empresas agropecuarias como Director Agroindustrial de la compañía, y el Ingeniero Agrónomo Juan Sebastián Motta quien administra y coordina todas las labores que requieren agronómicamente los cultivos, en cada proyecto trabajan de manera simultánea con los encargados de cada predio, el encargado de la finca La Laguna es el señor Diego Figueroa.

Don Israel durante más de 20 años ha estado vinculado al sector rural; inicialmente su finca se dedicada a la ganadería en la producción de leche; sin embargo este productor decidió dar un giro en su visión y pasarse a la agricultura con el cultivo de Lima Tahití.  

Este productor se puso en contacto con nosotros para empezar a trabajar en certificar su finca y poder sacar su producción a mercados internacionales, logro que alcanzó en el año 2021. Don Israel se siente feliz de estar produciendo orgánico, pues reconoce que es importante cuidar del medio ambiente y la salud.

Don Argemiro es un economista y abogado destacado que ha ocupado importantes cargos en el Departamento de Santander. Su origen campesino lo llevó a invertir en el campo y en el cultivo de Lima Tahití. 

Inicialmente este productor no contaba con mucha técnica y tiempo para dedicar a su finca, no obstante desde el año 2017 decidió emplear su energía, tiempo y empeño en mejorar sus técnicas de producción en pro de su cultivo.

Este productor logró las certificaciones ICA, la certificación para orgánico y Global GAP-Grasp. Sin embargo, la pandemia COVID-19 y la cuarentena vino a cambiar radicalmente la vida, pues tomó la decisión de tomar las riendas de su finca y asumir personalmente la administración de ella.

Así este abogado y economista cambió los códigos y el derecho por la producción orgánica; ahora en sus días se ocupa de estudiar cómo defender sus plantas de condiciones climáticas extremas, de vigilar sus fertilizantes y protegerlas de las plagas, proceso de aprendizaje que ha desarrollado de la mano de Orange Export. 

Ahora se encuentra tan entregado a la vida del campo que una vez pase la pandemia no volverá a los escritorios, los códigos y la vida agitada de la ciudad, pues encontró en su finca una vida mejor, rodeado de la naturaleza y las cosas sencillas.

Edelmira y su esposo siempre han sido unos enamorados de la agricultura orgánica, durante 30 años vivieron entre cultivos de café, yuca, maíz, y todo tipo de hortalizas, todo orgánico. Esta familia está ubicada en la vereda La Aguada. 

En su finca La Esperanza iniciaron sembrando cacao y moringa, sin embargo, la moringa no tuvo comercialización, y estos cultivos tuvieron que quedar parados, esto se convirtió para esta familia en una oportunidad para investigar sobre cultivos amigables con el medio ambiente y que les pudieran brindar estabilidad.  Fue gracias a un vecino de la zona, don Israel Plata quien invitó a doña Edelmira a una reunión-capacitación en Girón en la finca del señor Georgin Florez, en donde productores de la zona compartían sus experiencias con el cultivo de Lima Ácida Tahití orgánica que se enteraron sobre las bondades de este fruto, por lo que esta familia inició con la siembra de 280 árboles.

Tiempo después don Jesús Bernal, productor de la zona, quien ya había trabajado en una finca asociada a Orange Export les comentó cómo se podían vincular a este proyecto y los beneficios que ofrece la empresa, fue así como esta familia emprendió las adecuaciones de sus cultivos con don Jesús, y gracias a su esfuerzo y dedicación, en junio del año 2021, esta familia logró certificarse e iniciar la comercialización de su Lima Ácida Tahití Orgánica al mundo.  

Edelmira y su esposo están felices y desean pasar el resto de su vida en esta finca.

 

Ronal Delgado es un citricultor desde hace más de 20 años, decidió dedicar su vida al campo, a raíz de la enfermedad y muerte de su madre, este productor incursionó en la agricultura con una convicción, producir alimentos libres de tóxicos.

Lo motiva cultivar orgánico y cuidar de su salud, una frase de un médico que trató a su madre le cambio la forma de ver y vivir la vida: “La muerte muchas veces entra por la boca, por lo que comemos”. Sin tener mucho conocimiento sobre esta forma de producción, investigó y empezó a capacitarse. 

A Ronal le atraen mucho los cítricos, especialmente la Lima Ácida Tahití, cultivo al que le tiene un cariño muy especial sin entender el por qué.  Desea dejar una huella positiva en el campo y la región, especialmente con las Limas Tahití, a las que él llama sus esmeraldas.

Don Alvaro trabajó como contratista de obras civiles durante 40 años en la región del Valle del Cauca, el eje cafetero y Santander, se caracterizó por  desempeñarse con liderazgo y compromiso por su empresa. 

Después de todos estos años de trabajo, presentó algunos problemas de salud que le  impidieron continuar en estas labores y en este oficio; luego de una buena recuperación y haciendo algunos análisis e investigaciones, encontró en el campo y la agricultura una alternativa de ocupación que no alteraba su salud y le permitía seguir disfrutando junto a su familia. 

En su finca Bellavista encontró un terreno adecuado, luego de haber estudiado sus condiciones, decidió incursionar en el cultivo orgánico de Lima Tahití, motivado principalmente por cuidar de su salud, desarrollar una actividad que lo mantuviera activo, y aportar desde su nuevo oficio a la conservación del medio ambiente.

Su propósito con este proyecto es seguir creciendo como productor y seguir apoyando a su familia. don Raul se siente agradecido con la empresa Orange Export, por la orientación y apoyo en su proyecto de vida.

La finca El Encanto, es una finca trabajada en sociedad entre don Eliseo Serrano y don Nelson Afanador, quienes se conocen desde hace muchos años.

Viendo el desarrollo de los árboles de lima Tahití en su otra finca el Limonal, Don Eliseo  le propone a don Nelson sembrar en la finca El Encanto este cítrico, con la condición de manejar esta nueva plantación de manera orgánica, don Nelson aceptó la propuesta aunque con nervios puesto que este productor tenía poca experiencia en el cultivo de Limas Tahití, complementado por su falta de conocimiento en producción orgánica; sin embargo depositó todo su esfuerzo en el éxito de este proyecto. 

Al principio don Nelson estuvo un poco “incrédulo” sobre la agricultura orgánica, era entendible, pues toda su vida había trabajado con químicos, él no conocía otra forma de cultivar; poco a poco fue aprendiendo y cambiando “el Chip”, hoy recibe consejos de otros productores, y capacitaciones y recomendaciones por parte de los técnicos del Orange Export.

Don Nelson es un claro ejemplo de que se puede reaprender a cultivar, innovar y producir sin afectar el medio ambiente. En mayo del 2021 este productor logró  certificarse orgánico y Global GAP.

Pionero en el cultivo de Lima Tahití en Santander, el señor Edwin Forero le abrió un amplio camino al comercio de esta fruta que hoy es orgullo y sinónimo de desarrollo de nuestra región.

Con sus manos don Edwin realizó los semilleros e injertó árboles en muchas fincas de la región que le durarían más 30 años en producción, y algunos de los cuales hoy día, 40 años después, aún siguen produciendo.

Como buen emprendedor este hombre enamorado del campo, desde ese entonces estaba convencido de las ventajas de la agricultura orgánica, por lo que ha fabricado toda su vida sus propios abonos orgánicos y probado con diferentes formas de producción limpia.

Su mente inquieta en busca de alternativas le llevó a crear todo un paquete de manejo orgánico que aplica con éxito en su nuevo cultivo de Lima Ácida Tahití. Hoy, con la experiencia que dan los años, incorpora a este proyecto a los miembros de su familia, en procura de incentivar en la sangre nueva las enseñanzas y retos de la comercialización orgánica para exportación, de la mano con Orange Export.

Duvan es un Joven que desde los 14 años inició su trabajo en el cultivo de la Lima Tahití; en esa época él manejaba su cultivo de manera convencional, pero con el pasar de los años fue educándose en producir de forma más limpia; empezó a implementar Buenas Prácticas en su cultivo, a aplicar abonos orgánicos y a ir balanceando sus suelos.

A la edad de 20 años soñaba con tener 300 árboles, pero la vida le tenía muchos éxitos preparados y hoy con 25 años, administra una unidad de 1050 árboles, e increíblemente las Limas que produce son  de tipo exportación. Este productor es un joven feliz, está convencido de las bondades de la agricultura orgánica y que de la mano de Orange Export puede llegar muy lejos.

Ahora su visión se amplió y aspira a sus 30 años tener 5000 árboles produciendo lima orgánica tipo exportación, generar el empleo que tanto necesita su comunidad, crecer económicamente de manera sostenible cuidando el medio ambiente, proteger la salud de sus empleados y entregar al cliente final, un producto saludable libre de sustancias tóxicas.

2022 AÑO De la
RENOVACIÓN

Fabián Darío es un ingeniero ambiental, cuya experiencia laboral y profesional en su mayoría se desarrolló en la empresa de energía del departamento de Santander, movido por el ejemplo de su abuelo, don Jaime Rodríguez, quién es pionero en la siembra de Lima Ácida Tahití decidió emprender la siembra del cítrico en Rionegro, Santander, convirtiéndose en un proyecto sólido donde prima el trabajo en equipo, la fe, y el sueño de una familia.

La historia de la finca Dimar comenzó cómo muchas historias de las que tenemos en este país, sus socios se sienten orgullosos de nuestra cultura colombiana, santandereana y citrícola. Este proyecto nació en un momento de felicidad y compartir entre amigos. Una reunión y unos tragos vieron nacer este sueño, la unión y la amistad son el motor que poco a poco ha materializado el ideal de trabajar desde el campo y gozar de una vida estable y duradera para sus socios. 

En la finca Dimar se fortalece la unión y la amistad a través de una sociedad que cree en los valores de la producción limpia, el cuidado por la vida y el medio ambiente. Estos productores conocieron el proyecto Orange Export por una casualidad, y consideran que nuestra filosofía esta alineada con sus propósitos de estabilidad y progreso. 

Día a día estos productores procuran ser mejores, están dispuestos a capacitarse, a brindar su apoyo a otros productores, y trabajar en comunidad. Su más grande anhelo es sacar a delante su gran tesoro verde lleno de historias de vida y dignidad hecho por las manos colombianas

Por voluntad de Dios y amor de su padre el señor Reynaldo Pérez, Laura Liliana Pérez recibió por herencia este hermoso predio el cual se destaca por su larga tradición agrícola y el gran espíritu empresarial de su padre.

 

Queriendo honrar y continuar con el legado de su papá, Laura Liliana de la mano de su pareja William Rodríguez hicieron un alto en sus carreras profesionales para trabajar en el campo, fue así como esta odontóloga y este topógrafo emprendieron un nuevo rumbo en la búsqueda de una vida conectada con la naturaleza y sus raíces. 

 

Sus pocos conocimientos en agroproyectos no los intimidó a la hora de arrancar, con muchas ganas e impulsados por las dificultades que acarreaba el inicio de la pandemia en el año 2020, dejaron de vivir en la ciudad y se mudaron al campo. Ellos consideran esta ha sido la mejor decisión que han tomado.

 

En su búsqueda de la productividad y queriendo tener buena calidad de vida; después de deliberar por diversos proyectos agrícolas decidieron que el adecuado era la Lima Ácida Tahití, deseando desde el inicio que este fuera orgánico, sabiendo que este un factor fundamental para asegurar la compra del producto.

 

Llegaron a Orange Export en busca de asistencia y comercialización de su producto, donde se les ha brindado el apoyo y acompañamiento para el fortalecimiento del creciente amor que en equipo los ha consolidado como familia.

La finca el Guamal hoy Villa Paula, es un sueño echo realidad para don Guillermo, este productor conoció la agricultura orgánica gracias a las capacitaciones que realizaba Asofrucol.

Don Guillermo considera que el campo es vida, que su energía nos otorga salud, vitalidad, y que es una excelente terapia para aliviar del estrés.

Este citricultor trabaja día a día consiente por conservar los recursos naturales y el medio ambiente, este productor busca mejorar su nivel de vida y el de su familia, con la garantía de un mercado estable, a través del cual desea garantizar la educación de sus hijos

Desde muy joven en compañía de sus padres quienes con trabajo duro lo sacaron adelante, Jonatan conoció el maravilloso mundo de la agricultura; mundo que además de sustento le ha regalado experiencias y conocimiento sobre la bendición que es trabajar la tierra.

Hoy en búsqueda de seguir conservando tan orgullosa profesión busca proteger su tierra y producir cultivos de alta calidad; sus banderas son el compromiso de hacer de sus cultivos un producto orgánico y saludable, que pueda ser consumido con la seguridad de alimentarse con un fruto natural, sano y cultivado con amor.

Junto a su familia, este productor decidió emprender el camino de la agricultura orgánica, en el cual ha descubierto un mundo lleno de oportunidades.

Después de haber trabajado por 30 años en el Banco de la República, don Jose Palomino decidió pensionarse y dedicase de lleno a la actividad agrícola su gran hobby y como terapia para reconectar con la naturaleza y descansar de la vida en la ciudad.

Este productor en conjunto con su esposa y compañera de aventuras, Cecilia Villamizar, compraron la finca La Reserva la cual tenía varios cultivos, tales como guanábana, guayaba y cacao. Cuando don Jose se enteró de los beneficios que brindaba la agricultura orgánica decidió transformar su producción e implementar el cultivo de Lima Ácida Tahití.

Don Jose Palomino conocía la existencia del proyecto Orange Export, gracias a las múltiples visitas que como organización hacíamos a posibles clientes interesados en cultivar e implementar la agricultura orgánica.

Este productor nos manifiesta que siempre estuvo atento a la información que desde esas reuniones se le brindaba que le permitieran hacer una conversión segura de cultivos tradicionales a orgánicos.

Hoy esta pareja de productores se siente orgullosa de poder integrarse a la familia Orange, están felices de recibir asesoramiento técnico y dispuestos a implementar nuevas técnicas que le permitan mejorar cada día la producción en sus cultivos y cuidar su finca

Jorge Herrera Stella esposo de doña Margaret, pertenece a un linaje de larga tradición agrícola, que ha forjado los acrisolados valores de templanza, persistencia y esperanza en el campo. Este productor inculcó cada uno de estos valores en sus hijos y los educó en el amor y dedicación hacia las labores agrícolas.

 

Fruto de lo anterior, junto con sus hijos desarrolló el predio Villa Margarita, ubicado en la vereda Palogordo, del Municipio de Girón. 

Desde hace cuatro años , junto a su esposa Margaret y su hijo Daniel,  se han reinventado , haciendo un cambio significativo en la forma como cultivan, esta conversión ha potenciado sus cultivos de cítricos, puesto que, los nuevos procesos que desarrollan les han permitido certificarse en producción basada en buenas prácticas agrícolas y en producción orgánica.  

En este proceso se ha visto implicadas cinco generaciones de agricultores, que han pasado de la agricultura convencional a la orgánica, gracias a la asistencia técnica y el acompañamiento de Orange
Export, se sienten orgullosos y horrados de ser parte de los pioneros en producción amigable con el medio ambiente que producen alimentos conservando la naturaleza y los entornos.

María Victoria Rodriguez Rodriguez, obtuvo desde hace siete años a la finca La Granja, siendo este un regalo de su señor padre. Esta productora de familia con tradición campesina, inició con la férrea convicción de emprender desde el campo. Por ello se puso en marcha para la consecución de su sueño, e inició investigando la viabilidad de sus tierras frente a los diferentes cultivos que se podían producir.  

 

Gracias a su ardua investigación obtuvo como resultado que su finca cumplía con las condiciones climáticas y de suelos idóneas para la siembra de Lima Ácida Tahití. Su poca experiencia como citricultora, su amor por la naturaleza la motivaron a seguir investigando, capacitarse e incursionar en la agricultura orgánica, fue así como conoció el Proyecto Orange Export.  

 

Esta empresaria a pequeña escala se siente satisfecha le todo lo que ha logrado, al preservar el legado de amor hacia el campo de su familia. 

Orange Export 
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